Entrada al Concurso: La banda sonora de tu historia de Literatos | La grieta
Cuando era niño solía ver una grieta en la pared del baño del apartamento donde vivía. Estaba sucia, llena de moho, e inflaba las paredes haciendo que las baldosas se cayeran. El casero hacía reparaciones, mi papá también, pero la grieta siempre volvía a aparecer… una y otra vez. De niño tenía miedo de ir al baño; creía que, si me descuidaba mientras me cepillaba los dientes, saldría un monstruo de la pared para devorarme. Nunca hubo un monstruo, pero siempre que tenía un problema recordaba aquella hendidura creciendo como una enfermedad descontrolada.
Cuando mi hija tuvo la primera convulsión, volví a recordarla. Los médicos dijeron que sufría epilepsia del lóbulo frontal y displasia cortical. Necesitaba cirugía. Había una grieta dentro de ella comiéndose su cerebro, robándole sus sonrisas, haciendo que tropezara, quitándole el sueño y la paz. Myla iba a morir o a quedar vegetal si nadie la reparaba. Yo no sabía cómo hacerlo; solo sabía maldecir y pelear. Siempre fui bueno en eso. Contra los abusones del colegio, contra los curas del internado y contra los drogatas de mi edificio. A todos les rompí un diente o una costilla. Fueron esas peleas las que me llevaron a convertirte en luchador para pagar las cuentas.
He resuelto muchos problemas con mis puños y Myla va a salvarse gracias a ellos. Esta noche voy a ganar un millón de dólares en Nueva York para pagarle la cirugía cerebral que necesita. Voy a hacer pedazos a Olivier. En las redes lo llaman el gánster canadiense. He visto mi perfil de MMA y no me parece intimidante, en especial con esos anteojos a lo Harry Potter. No lo odio, pero tengo que destrozarle la cara. Myla está en el hospital en Escocia, esperando el depósito. He orado a todos los santos y hadas de mi tierra. Espero que me oigan desde el Madison Square Garden.

Ha llegado la hora. Mientras camino hacia la jaula, en mi cabeza empieza a retumbar la canción de "Toxicity" de System of a Down. Adoro esa banda; siempre soñé con llevar a mi niña junto a sus hermanos a uno de sus conciertos. Es una lástima que se hayan retirado.
En mi cabeza, oigo a Serj Tankian cantar:
Tú, ¿qué es lo que posees del mundo?
Yo tengo a mis hijos, a mi esposa, a mi hogar. Y una pelea que ganar.
Suena la campana.

El canadiense me da una patada en la pierna derecha antes de que pueda reaccionar. El dolor en mi muslo es enorme. Sé patear, pero soy más fuerte con los puños. Intento conectarlo, pero Harry Potter me esquiva y me castiga con sus piernas de hierro. El dolor me nubla la vista. Necesito reaccionar. Cambio el disco en mi mente y obligo a mis puños a seguir el ritmo frenético de "Chop Suey!". No puedo perder con un tema así retumbando en mi cráneo.
Esquivo dos golpes y le conecto un par de puñetazos en el estómago. Lo hago retorcerse. Bien por mí; ese bastardo no va a quitarme el dinero de mi niña.
La voz de Tankian me grita:
Esconde tus cicatrices para hacer desaparecer la conmoción, eso querías.
Entonces recibo otra patada fulminante. El maldito me derriba. No tengo fuerzas y mi pierna está hecha un asco, pero me levanto antes de que el árbitro anuncie el fin. Suena la campana. Me aparto a la esquina, cojeando. No sé si pueda aguantar otro round. Tengo que cambiar de estrategia.
Suena el segundo asalto. Harry Potter me lanza otra patada; esta vez anticipo el movimiento, la atrapo y lo derribo contra la lona. Me deslizo y le hago un candado de piernas alrededor de la cintura. Estoy encima de él, buscando la estrangulación trasera. El público afuera es un eco borroso, pero dentro de mi cráneo la música se eleva por encima de los gritos:
_Padre, padre, padre, padre...
_
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Estoy a un milímetro de ganar el millón de dólares y salvar a Myla. Pero él mantiene la calma, esconde la barbilla y bloquea mis manos. Poco a poco, logra girar su cuerpo, se me escapa y me obliga a ponerme de pie. Ambos estamos exhaustos, con los pulmones ardiendo. Lanzo una ráfaga salvaje de puñetazos para noquearlo. Es mi última oportunidad.
En mi cabeza, el coro final estalla desesperado:
_¿Por qué me has abandonado?
_
En tu corazón, ¿me has abandonado? Oh.
Harry Potter esquiva mi guardia y lanza un gancho derecho perfecto. El impacto me desconecta. Caigo noqueado de espaldas a la lona. El árbitro suena la campana. He perdido.
Mientras miro las luces del techo, mi mente reproduce el último lamento de la canción:
Confía en mi suicidio justo... Lloro cuando los ángeles merecen morir.
Llevo toda una vida peleando, y el día que más importa, he fallado. El Harry Potter canadiense sonríe al público, mientras mis ojos se llenan de lágrimas. Siento que me falta el aire. La grieta ha ganado nuevamente y se va a llevar a mi hija.

Nota 1. Descargo de responsabilidad de derechos de autor: El enlace al video musical de System of a Down incluido en esta historia se comparte utilizando la opción de incrustación autorizada por YouTube. Todos los derechos de la obra musical, letra y grabación pertenecen exclusivamente a la banda y a su sello discográfico. Esta versión incluye subtítulos en español realizados por terceros con fines puramente informativos y de traducción. Su uso en este relato es estrictamente ilustrativo y de ambientación para el concurso, sin fines comerciales ni pretensión alguna de autoría. Nota 2. La imagenes de este post, fueron hechas con Gemini AI.
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Amigo @jlat1412 me encanto tú historia espero que ganes el concurso de @literatos
Gracias por tu comentario. No conté lo que pasó después del que el perdiera la pelea. Y resuelta que su esposa y una amiga de la liga a la que él pertenecía reunieron el dinero a través de goo fund, mediante donaciones y lograron reunir los cien mil dolares que necesitaban para la cirugía. La niña se salvó. Pero como el relato tenía un limite, lo deje con el cierre trágico, pero fue una historia real (que ficcionice) muy interesante. Da para una película o miniserie.
Gracias por la aclaratoria, me encantan los finales felices.
Buen mensaje relacionado con la muerte, la hipocresía social y la profunda crisis de identidad.
Bueno como dije en otros comentarios esta basado en una historia real, pero no se de donde sacaste la crisis de identidad, era más una tragedia familiar. Ahora si vamos a las canciones de system of a Down pues sí hay lineas que hablan de la hipocrecía social, Toxicity aborda ese tema. Y Chop Suey aborda la perdida de la fe. Y me acabo de dar cuenta que puse los enlaces en orden invertido con el relato. !Rayos!
Un relato breve e intenso que mantiene al lector en ascuas , en espera del desenlace. Me gustó mucho leerlo. Gracias por compartir. Éxito en el concurso.