“Tócala de nuevo, Sam” (ejercicio en homenaje al jazz en su día internacional)
Volvemos a honrar al jazz en su Día Internacional, 30 de abril. Hace dos años escribimos este texto. Hoy lo hacemos con un ejercicio poético prosístico, inspirado en aquella inolvidable escena de Casablanca.

Con su cadencia
acompasada o sincopada
sigue sonando en nuestras noches
de luna y sereno, de licor con sabor
a placer o a soledad,
como si el pianista, el trompetista,
el saxofonista o el percusionista,
siguieran replicando
el ritmo que corre en la sangre
de aquellos pioneros negros
de Nueva Orleans.
Recomienza
en su rítmico fluir, armónico
o disonante, en el alma
anhelante o afligida,
como si Sam la volviera a tocar
para nosotros, expectantes y deseosos
del amor que se guarda
entre sus blancas y negras,
o en la voz ruda o sutil
de Louis o Simone.
Escena de Casablanca
With its rhythm—
whether steady or syncopated—
it continues to play in our nights
of moonlight and serenity, of liquor tasting
of pleasure or solitude,
as if the pianist, the trumpeter,
the saxophonist, or the percussionist
were still echoing
the rhythm that runs through the blood
of those Black pioneers
of New Orleans.It begins anew
in its rhythmic flow, harmonious
or dissonant, in the soul
yearning or afflicted,
as if Sam were playing it again
for us, expectant and longing
for the love held
between its black and white keys,
or in the rough or subtle voice
of Louis or Simone.





